INGA
Antes fue Inga,
perra prestada de mi infancia,
de esas que no son tuyas
pero te enseñan a querer.
Un día, un cubo de pintura violeta
le cayó encima,
y el color decidió quedarse,
terco como el recuerdo.
La lavaron, la llamaron,
pero ya era "Violeta".
No era mía del todo,
y aun así me perteneció.
Hoy corre en la memoria,
con las patas manchadas de juego.
Demostrándome que hay amores
(como la pintura),
que no se quitan nunca.
Laura Santos Gómez (3º ESO D)
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