Para aquellas guerreras con las que convivimos
Fue ayer cuando estábamos en sus brazos.
Con besos y abrazos nos recibieron
y, a pesar de su dolor inmenso, nos trajeron
a este mundo tan extenso.
Su sonrisa me alegra con gran fulgor
como aquel faro que ilumina
la gran penumbra de la noche.
Tantas anécdotas que contar en el coche,
como tus primeros pasos, los Nesquik
en vaso, o aquel porrazo que con besos y abrazos
se recuperó, con ayuda de una guerrera
que se desvelaba por las noches para admirar al motivo
de ese brillo en sus ojos.
Aquellas cosquillitas en la barriguita y
aquellos juegos con los que nos lo pasábamos tan bien.
Por eso, aunque comas manzana, pera o cereza,
te amo de pies a cabeza.
Zacarías Román Delgado (2º ESO D)
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