lunes, 23 de febrero de 2026

 RELATO DE TERROR

Érase una vez un hombre llamado Jorge. Jorge era alto y delgado, con el pelo negro y ojos marrones. Continuamente se reía con su mascota, un perro llamado Max. Los dos vivían en una pequeña casa de madera en un bosque cerca de una ciudad.

Un día, Jorge salió con Max a pasear al bosque. Este, tenía muchos agujeros y ranuras en el suelo ya que antiguamente se pensaba que en todo el bosque había gran cantidad de oro bajo la tierra, y la gente buscó sin parar ese supuesto oro, sin éxito, dejando numerosos huecos y agujeros muy, pero que muy, profundos; algunos eran hasta de veinte metros de profundidad. Jorge y Max los evitaban, pero ese día Jorge se distrajo, y Max decidió perseguir a un pájaro que pasaba por allí. El perro no paraba de correr y no perdía de vista al pajarillo; Justo por eso, acabó callendo en un agujero. Su dueño, rápidamente, corrió a ayudarlo, pero llegó tarde. La suerte es que no era muy profundo, y Max estaba bien, sin embargo, Jorge se había dejado el móvil en la cabaña, así que decidió ir a por él para pedir ayuda. Al cabo de una hora llegaron los bomberos y lo sacaron fácilmente, pero había algo raro en el perro... Su pelaje se había oscurecido ligeramente, y ya no estaba tan alegre como de costumbre. Cuando ambos llegaron a la cabaña, Jorge decidió jugar con Max pero este no reaccionaba y se quedó mirándole fijamente. De repente, el animal empezó a gruñirle rabiosamnte y su dueño no entendía qué pasaba, hasta que Max le mordió la mano. Jorge empezó a correr desesperadamente, pero el perro se abalanzó sobre él y lo inmovilizó con las patas antes de que pudiera reaccionar, arrastrándolo hasta el bosque donde lo lanzó al mismo agujero en el que él había caído, para luego enterrarlo, mueriendo de asfixia.

Nunca más se volvió a saber nada de Jorge ni de Max. 

Francisco Javier Sierra.

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