HISTORIAS DE TERROR
LA DAMA DE NOCHE
En una noche oscura de otoño, una pareja de campesinos iba buscando damas de noche, que era un tipo de flor que florecía sólo de noche. Esta se vendía muy cara en la capital y sólo las podían recoger campesinos con experiencia porque como las recolectaran mal, te podían transmitir un veneno mortal que te obstruiría la tráqueas en dos minutos.
La pareja fue a recolectarlas y recogieron una cesta entera. Fueron a la capital en su carruaje y su caballo. Vendieron las flores a los nobles que las querían de decoración. Ganaron tanto dinero que en la misma capital compraron carne y verduras para hacer una sopa. Volvieron a su modesta casa, a las afueras de la ciudad y prepararon la cena. Sin embargo, no se dieron cuenta de que en sus ropas había quedado un pétalo de la flor.
Mientras preparaba la sopa, el pétalo calló en la olla. No se dieron cuenta hasta que terminaron de comer, cuando notaron que les costaba respirar. Murieron asfixiados, de forma silenciosa y lenta.
PACO SANTOS ZAMBRANO, 3º ESO B
EL PERRO ZOMBI
Mateo era un muchacho que estaba loco por la ciencia, le encantaba experimentar y disecar animales. También tenía un perro, Terry, que era muy especial para él. Desgraciadamente, Terry tuvo un accidente y murió.
Mateo, negándose a perder a su compañero, hizo algo impresionante, con órganos de distintos animales ¡revivió a Terry!
Todo iba bien al principio, pero con el tiempo, Terry se volvía más agresivo.
Una noche, Terry se escapó de casa. Mateo cuando se percató, corrió a buscarlo. Llegó justo a tiempo. Terry estaba a punto de atacar a una niña. Entonces, Mateo tuvo que decidir si su amigo debía marchar. Con un cuchillo mató a su perro y salvó a la niña.
Ya en casa le quitó los órganos y se despidió de su amigo.
A veces, hay que aprender a dejar ir.
María Jiménez Gamero, 3º ESO B
UNA NOCHE DE HORROR
Era una noche de lluvia, un 31 de octubre. Mis amigos habían decidido hacer una ouija, y, aunque al principio no me pareció una buena idea, acabé accediendo a hacerla.
Llegué a la casa abandonada donde habíamos acordado vernos. Al principio, todo parecía normal, pero pronto emepezezaron a pasar cosas extrañas. A medida que pasaban las horas, empezamos a ver y escuchar ruidos que luego no parecían estar allí: susurros, entes...intentamos no darle demasiada importancia, queriendo creer que era nuestra imaginación, pero cuando las visiones empezaron a ser más realistas, decidimos escapar de allí sin mirar atrás.
Al final, todos conseguimos llegar sanos y salvos a nuestras casas, o al menos eso pensamos en aquel momento ya que ahora, cada vez que miramos por la ventano, vemos el espíritu de una mujer observándonos. Cada día más cerca.
Nerea Rubio Pablo, 3º ESO B
No hay comentarios:
Publicar un comentario